CULTURA
Dos sonetos de Borges al Ajedrez

Santo Domingo, RD

Nelson Pinal, MI & FIDE Trainer

https://images2.listindiario.com/imagen/2019/08/11/578/577657/294x440/201908101445471/dos-sonetos-de-borges-al-ajedrez.jpegEl Ajedrez, que reúne orgánicamente elementos del Arte, la Ciencia y el Deporte, a lo largo de los siglos ha constituido parte inalienable de la Cultura y la Civilización Mundial (I. Linder, Historiador de Ajedrez)

Mucho se ha debatido sobre el componente artístico del Ajedrez; El ex Campeón Mundial M. Botvinnik, señaló: El Ajedrez es el Arte del Análisis. También es famosa la frase: el Ajedrez es el arte de la razón humana, del Duque de Brunswick, Príncipe alemán de la Casa de los Welfos y quien escribió un libro sobre Ajedrez en 1616 bajo el seudónimo de Gustavus Selenus.

Cuando una persona no familiarizada al juego escucha sobre la relación Ajedrez / Arte, no puede dejar de sorprenderse. Sin embargo, está aceptado que hay una conexión muy estrecha entre ambos, ya que el Ajedrez en sí, es una actividad artística que ha evolucionado a la par de la Cultura universal. Temas relacionados con el Ajedrez se han utilizado en diferentes obras, especialmente en pinturas, a lo largo de cientos de años.

Otra de las razones por las cuales los ajedrecistas consideran el Ajedrez como un Arte, es que para tener éxito se necesita afinar la capacidad y talento para jugar. Lo mismo se puede decir de un pintor, un escultor, un músico o en otras expresiones artísticas.

Por otra parte, la influencia del Ajedrez en las diferentes manifestaciones del Arte es indiscutible; en numerosos cuadros, novelas, poemas, cuentos, películas, ballet y esculturas, se encuentra integrado el Juego Ciencia como parte de la obra. Se puede afirmar fehacientemente, que el Ajedrez es Arte, aún para aquellos que no estén en condiciones de percibirlo o que al menos, lo vean como un arte futurista algo inapreciable.

Desde finales del siglo XIX el gran ajedrecista, Doctor Siegbert Tarrasch, consideró el Ajedrez como una manifestación artística y señaló: el Ajedrez es una forma de producción intelectual que tiene su encanto peculiar. La producción intelectual es una de las grandes satisfacciones -sino la mayor- al alcance del hombre. No todos pueden componer una pieza musical inspirada o construir un puente; sin embargo, en Ajedrez todo el mundo es intelectualmente productivo y por consiguiente, cada persona que lo practica puede experimental una satisfacción.

La relación Ajedrez / Arte se aprecia en el siguiente poema de Jorge Luis Borges, uno de los autores hispanos más relevantes del Siglo XX.

Ajedrez

I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra. Como el otro, este juego es infinito.

II Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía?

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24/08/1899

-Ginebra 14/06/1986)

El poder simbólico en los cuentos del libro Pequeñas sombras humanas

Elena Ramos
Santo Domingo, RD

La realidad es simplemente una ilusión.

Albert Einstein

https://images2.listindiario.com/n/content/578/577658/p/294x440/201908101451431.jpegEl libro de cuentos Pequeñas sombras humanas, del escritor Yubany Checo, llama la atención del lector tanto por el estilo, como por su originalidad. Para lograr esto, el autor utiliza estrategias o recursos complejos y originales que demandan una investigación seria. En este breve ensayo, quiero echarle una mirada al tratamiento que se le da a la relatividad de los cuerpos, a la teoría de las cuerdas, a los colores como símbolo, a los universos paralelos, a la desintegración de los cuerpos, al retorno de la muerte, a la retrospección, y al racconto.

La relatividad en los cuentos de Pequeñas sombras humanas es multicolor, interestelar, cósmica, enigmática, aguda y sintética. Los universos paralelos se trasmutan para formar uno nuevo. Parecen indivisibles y hasta llegan a desaparecer. Uno de los cuentos que mejor refleja esos matices de la relatividad es «Calaverna»; en este cuento, el narrador —primera persona testigo— ve a una taberna destruirse y a un ser enigmático salir de una bola azul. Este fenómeno es símbolo de muerte, suceso que solo observa el narrador. Se puede percibir entonces, al narrador no fiable, con un desenlace abierto. ¿Cómo se decepciona un lector al descubrir que ha sido engañado? Con que todo lo contado al final se reduce a un sueño o una premonición.

A veces, los hechos suceden de manera inesperada. Por ejemplo, en el cuento «Vestido corto», el personaje principal, jamás pensó que su segunda entrega sería el cuerpo de su esposa. El personaje y el lector en este cuento, están enlazados por el efecto sorpresa. Es tal el asombro, que el lector espera descubrir a un personaje devastado y enternecido; sin embargo, descubre que actúa firme y sereno. Y aunque en la narración, se muestra a una Jacinta descompuesta y con un olor nauseabundo, Ramón la encuentra hermosa.

Los cuentos de Pequeñas sombras humanas, emanan mundos que se contraponen y yuxtaponen con el de la realidad. Ejemplo de esto son: «El mensajero», «Sin pluma, mejor», «San Valentín», «En algún lugar del universo, el libro», «Vendetta» y «Calaverna».

El autor de los cuentos de Pequeñas sombras humanas juega con el espacio y el tiempo. Parece que disfruta llevando a los personajes principales a otra dimensión, en la que refleja su interior y sin número de clones que imitan a los personajes, con los cuales cohabita en el presente ilusorio. Por citar uno: en «El mensajero», todos los personajes están muertos, pero esto lo descubre el lector casi al final del cuento, cuando se percata de que las tres tazas están empolvadas, y que la casa estaba cubierta de telarañas; más aún, cuando escucha la confesión final de la niña: «En lugares como este, siempre hay más adultos que niños (…). Los niños llegamos por tragedia, aborto o enfermedades…» La niña habla desde una dimensión distinta a la de sus padres, por medio de una grabadora que está a cargo de un mensajero. El mensajero que lleva la grabadora pertenece tanto a la realidad de la ficción, como al mundo de los muertos. Surge entonces, la tridimensionalidad, el efecto de la teoría de las cuerdas, la relatividad como medio de soporte y se mantiene la técnica del narrador no fiable.

El autor juega de una manera tan vil con las impresiones y el efecto sorpresa, que se diría que lo hace con el objetivo de dejar al lector rezagado. En el texto «San Valentín», un cuerpo se desintegra en una fotografía; se vuelve gris. Ese cuerpo aparece en otro mundo, parecido al que ocupa el personaje del presente, con alternativas distintas. En este texto se confirma el dominio técnico del escritor, al trabajar las dimensiones de los universos y los cuerpos que pertenecen a estos.

Los colores son usados para darle forma al fondo del contexto de los cuentos, son colores mágicos, los llenan de musicalidad. Unas veces se perciben suaves; otras amargos; y en ocasiones, alegres. Este recurso llena los cuerpos olvidados en el texto. A todos los impregna de un poder simbólico impresionante. El autor muestra predilección por el azul, el amarillo, el verde, el rojo, el negro y el gris. El amarillo se emplea como símbolo de la luz; el azul, como símbolo del cielo y la suerte; el verde es el símbolo de alegría y la esperanza; el rojo simboliza la mala suerte; el gris es la representación del fracaso, la oscuridad, el humo, los vicios mundanos, la muerte, y la invisibilidad; por último, el negro, es la encarnación de la traición, el desengaño, el abandono, la desilusión del individuo mismo y de la ausencia de conocimiento. Los cuentos donde más abunda ese simbolismo son «Superstitio» y «De una botella», los cuales tienen como vaso comunicante: el desconocimiento de sí mismo. En «Superstitio», se trabaja la suerte como un personaje enigmático e inanimado, del que depende el personaje principal. Y el cuento «De una botella» provoca que el lector rememore la narrativa de Juan Rulfo, especialmente el cuento «Macario».

La crudeza de lo real, trabajada de manera experimental en el cuento «Sin Pluma, mejor», resulta espeluznante. El autor aborda asuntos que parecen sacados de la vida cotidiana. Es un texto cargado de una fuerza inexplicable que trae consigo la desolación, el desengaño, la traición y la venganza. Se vale de la técnica del racconto. El autor sin proponérselo, reencarna a la hermana del coronel Aureliano, Amaranta. Afirmaría que se dejó influenciar de modo inconsciente al escribir este cuento por Gabriel García Márquez.

Los cuentos que componen Pequeñas sombras humanas, de Yubany Checo traen consigo mundos que confluyen, que se tocan, chocan y se separan; que dejan caer pedacitos de cielo, de mar y de sombras, en un mundo llamado realidad, al que pertenecen los lectores, o al menos creen pertenecer, porque al final de la lectura del último cuento, ya nadie está seguro de lo que es. La única certeza que queda es la posibilidad de la existencia de otros lectores, en otros universos que practican otras lecturas.

Ausencia prolongada.

Por José Reyes

http://www.notisurbani.com/images/jose_Reyes_escritor_foto.jpgLa escritura es un medio maravilloso, es la misma esencia del alma diluida en tinta. A través de ella, nos comunicamos con el mundo que nos rodea sin la necesidad de mover nuestros labios, en ella afianzamos nuestros dolores, fracasos, derrotas y vituperios. Pero también nuestros logros, victorias, y grandezas. La escritura es un medio tan necesario que ya no podríamos vivir sin ella, porque ella es la única prueba viviente de la existencia de la humanidad en el planeta tierra.

A través de la escritura nos hemos comunicado con épocas remotas, hemos horadado la era glacial hasta haber encontrado el eslabón perdido con el cual hemos amarrado la pre-historia con la historia. A través de la escritura, el hombre ha podido llegar hasta el espacio sideral, y a la profundidad del océano.

El hombre pre-histórico rompió las barreras de las limitaciones al descubrir el fuego, pero se humanizó al inventar los jeroglíficos. Desde entonces el hombre tuvo la necesidad de comunicar sus inquietudes, tragedias, avances, y emociones, lo hizo por medio de grabados en grandes rocas, en las paredes de las cavernas donde habitaba, en troncos de árboles, en arcilla, y hasta en su mismo cuerpo. Hasta que en su avance descubrió las múltiples utilidades de la piel de los animales que cazaba para alimentarse, y más adelante, la influencia del papiro; donde nos ha legado las huellas de las primeras ecuaciones de la madre de todas las ciencias.

A través de la escritura han renacido generaciones que estaban olvidadas en el tiempo, se ha descubierto la esencia de la creación, y el milagro de la evolución de las especies, se ha desarrollado el arte de la guerra, se han ganado conflictos que las armas no han podido ganar, y hasta se ha podido derrocar a numerosos imperios.

Porque la escritura tiene mucho más poder que la pólvora, y es mil veces más explosiva que la nitroglicerina, es más que tinta y papel, es más que letras y reglas gramaticales; es el comienzo del saber, del tener, del poder, y del crecer. Es contagiosa y evolutiva, posee una virtud tan real que hasta el mismo Dios quiso distinguirla al trazarle pautas, leyes, y normas a Moisés y a su pueblo; lo hizo en una roca para no desentonar con el hombre primitivo.

Quienes no han tenido la virtud de conocerla, viven sumidos en un mundo de oscuridad; con sobradas razones el gran educador de las Américas y ciudadanos del mundo: Eugenio María de Hostos, acuñó su frase predilecta: Hacia la luz, por el camino del saber. Esa luz es muy necesaria para el desarrollo de los pueblos, la educación es la savia de las naciones; por esa razón cuando el líder del movimiento revolucionario 26 de julio: Fidel Castro Ruz, junto a sus compañeros y al pueblo Cubano derrocó al tirano: Fulgencio Batista el primer día del año 1959. Comenzó una nueva era de esperanza para la tierra que vio nacer al apóstol José Martí, el cual nos enseñó que: Ser culto es la única manera de ser libre.

Fidel Castro construyó las heroicas brigadas de alfabetización, y de esa manera, desarraigó el analfabetismo de la isla más grande del caribe la cual estaba sumida en la más grade oscuridad. Gracias a los ideales de aquel líder revolucionario y de sus hombres, el pueblo cubano hoy es dueño de su propio destino. La patria de Martí ha podido sobrevivir con dignidad y patriotismo absoluto a los más difíciles vituperios que pudiera afectar a nación alguna. El mencionado proyecto de alfabetización comenzó en la sierra maestra, en donde el también comandante: Ernesto (Che) Guevara de la serna, levantó la primera escuela bajo el inclemente fuego del enemigo.

Motivados por el amor incondicional, entrega, y ansias de libertar a su patria. Los revolucionarios Cubanos nutrieron a los campesinos de la sierra maestra con el sagrado pan de la enseñanza. Este acto de lealtad a la patria que acogió como hijo al Generalísimo: Máximo Gómez y Báez, retumbó como eco en todo el planeta, de tal manera que ninguna historia moderna sobre el continente Americano se podría escribir sin tomar en cuenta aquella gloriosa epopeya, que comenzó en la universidad de la Habana y que llegó hasta los rincones más apartados del mundo.

El patricio Juan Pablo Duarte y Diez siempre tuvo muy en claro la idea de construir, proteger, y fomentar la educación de la entonces naciente Republica Dominicana, por considerar a la enseñanza como prioritaria para el progreso de la patria. Duarte visualizó los escoyos por los que pasaría la carreta que hoy transporta el pan de la enseñanza en nuestro País, por esa razón en uno de los tantos pensamientos que nos legara el arquitecto de la patria, nos advirtió para que el ventarrón de la ignorancia no nos encontrara desapercibidos. “Hoy más que nunca, la patria necesita de hombres de mente y de corazón; hoy que hombres sin mente y sin corazón, están conspirando en contra de la salud de la patria”.

En épocas remotas, el hombre comenzó a utilizar las plumas de las aves para escribir, quizás lo hizo porque no conocía otros medios, pero yo siempre he pensado que la pluma más que un instrumento fue un símbolo de conquista. El hombre ansia la libertad, busca la libertad, lucha por la libertad, y si tiene que morir, también muere por la libertad. Esa libertad propia que tienen las aves de conquistar las nubes, surcar la inmensidad del azul del cielo, y desde lo alto elegir preferencias.

En el año 1492. Un navegante Italiano llegó perdido y desorientado al Caribe después de sesenta y nueve días de navegación accidentada a través del Océano atlántico. Creía haber llegado a la India, nación enclavada en la latitud exacta donde se desrisca el continente asiático. Un continente desconocido se le atravesó en la ruta, y el resto de la historia estoy sumamente seguro que usted ya la conoce.

A través de este contacto colonizador comenzó la educación de nuestros nativos aborígenes, por medios drástico & inhumano como la explotación, la esclavitud, y las imposiciones religiosas. En Santo Domingo se fundó la primera universidad del nuevo mundo, fue desde esta isla fecunda que hoy por hoy está atada por cadenas invisibles, de donde se definió América.

En una escuela primaria de un campo de la provincia peravia llamado: Matanzas de Noria. Una maestra de nombre: María Antonia Soriano Báez, impartía docencia a medio centenar de alumnos; cuyas edades oscilaban entre siete y doce años. Eran tiempos maravillosos en los cuales a los alumnos se les enseñaba que el maestro es su segundo padre, existía un respeto admirable, y una relación muy cercana entre los padres de los alumnos y los maestros. A diferencia del presente, las escuelas eran remansos de paz.

En el año 1978. Terminó la pesadilla de los tristemente célebres doce años de gobierno del Doctor: Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, en el país ocurrieron cambios de importancia en todas las dependencias del estado, muy especialmente en el campo de la educación. El nuevo mandatario: Silvestre Antonio Guzmán Fernández, comenzó a modernizar las escuelas públicas, y centros educativos, los salones de clase fueron abarrotados de modernas butacas en sustitución de los antiguos pupitres, modernos escritorios, sillas y sillones giratorios, llegaron a cada escuela juntos a toneladas de útiles escolares.

Los empresarios privados que simpatizaban con el nuevo mandatario, se unieron al programa donando productos diversos a la secretaría de educación. Hasta las aulas llegaron: Cepillos, y pastas dentales, Zapatos, Cuadernos, Lápices y golosinas. Un moderno escritorio junto a un sillón de las mismas cualidades, llegó hasta el salón de clase de la maestra: María Antonia, así la llamaban sus alumnos. Era una joven mujer que tenía algunos veinte y cuatro años de edad, dueña de un cuerpo muy bien desarrollado pero con unas curvas bien pronunciadas.

Vestía siempre con formalidad: Falda, blusa o chaqueta ejecutiva, pues para aquellos tiempos las mujeres casi no usaban pantalones, la liberación femenina estaba recién inventada, y se propagaba por el caribe gota a gota. La maestra estaba muy acostumbrada a su antigua silla de guano, en la cual había sentado su dignidad por seis años, pero para nadie es un secreto que la modernidad conquista a los seres humanos.

De manera que la maestra María Antonia, recibió su nuevo sillón giratorio, reclinable, forrado en piel artificial, el cual tenía cuatro ruedas que giraban independientes en todas direcciones. El verano caribeño transcurría con el mismo resplandor que lo había visto Guarocuya en las alturas de Baoruco, eran las 10:45 am. El timbre de la escuela anunciaba los treinta minutos para el disfrute del recreo. Los alumnos abandonaron el salón de clase a toda prisa, y en el mismo orden de un gallinero que ha sido sorprendido por un lobo feroz, ya en el patio algunos jugaban a la pelota, otros al tuntún de la carabela, otros jugaban saca chatos, y los que ya tenían una pizca de malicia, jugaban con las niñas al juego de la botella.

La maestra aprovechó los treinta minutos del recreo para dialogar con los demás maestros del plantel sobre los rumores de la reciente cancelación del director de zona. A quien supuestamente lo habían agarrado infraganti impartiendo cátedra de lenguaje a una secretaria en su propia oficina, un repartidor de periódicos que acostumbraba a entrar sin tocar la puerta, interrumpió la materia cuando ya estaban a punto de concluir con el abecedario. El bochinche comenzaba a hervir cuando el timbre evitó que el grupo de maestro despellejara al desafortunado director de zona, a quien ya tenían montado en la barbacoa. El grupo se desintegró con la misma promesa de siempre: “Seguimos hablando más tarde, porque esto pica y se extiende”. Alumnos y maestros retornaron a sus respetivos salones de clase, como es normal; los niños que estaban alborotados, ocuparon sus butacas con una santidad celestial al ver a la maestra María Antonia entrar al aula a paso de marcha militar. De inmediato efectuó un pase de lista visual para estar segura de que ninguno de sus alumnos se hubiese quedado en el terreno de juego.

Al haber comprobado que todos estaban presentes, procedió a borrar la pizarra para continuar con su itinerario. Luego se acercó a su nuevo escritorio para buscar algún material gastable, trató de ocupar su asiento pensando que todavía tenía su antigua silla de guano. Las anchas y bien contorneadas caderas de la maestra, tan solo ronzaron el borde del nuevo sillón giratorio, las cuatro ruedas patinaron por la desigualdad del peso recibido, y la fuerza de gravedad, cumplió con la misión con que fue creada: Atraer todos los objetos a tierra. La maestra María Antonia lanzó un grito que se escuchó en todo el plantel mientras caía al piso con gran estruendo.

Los alumnos turbados por la humareda de la impotencia, hicieron un coro perfecto al grito de su maestra, la cual había quedado boca arriba planchada por la presión de un bochorno jibaro. Luego se levantó del piso lo más rápido que le permitieron sus piernas. Pero en el mundo solo existen dos cosas que se propagan a la misma velocidad, “El destello de un relámpago, y la mirada de un niño a los doce años de edad”.

Dos maestras vecinas se presentaron al salón del incidente invitadas por los gritos, llegaron a tiempo para poder presenciar a su colega sacudir el polvo de la vergüenza, dándole los últimos toques al ruedo de la falda, la cual se le había levantado por la acción del pataleo sincronizado. Los detalles del incidente fueron narrados por un coro improvisado compuesto por tres alumnos, quienes dieron muestra de periodismo precoz, y desde aquel momento la cancelación del director de zona, pasó de ser noticia de primera plana, a la sesión de clasificados.

La maestra María Antonia estaba hecha un manojo de vergüenza, pero se aferró de la autoridad que le confería su carrera, para imponer el orden en su salón de clase, al mismo tiempo que puso en marcha un método comúnmente utilizado por la policía: Un interrogatorio para cubrir errores, y calmar a la prensa. Los tres alumnos que habían opacado a la más sofisticada cadena de noticias con los detalles brindados a las dos maestras, fueron sometidos a un coctel de interrogatorios profundos por la maestra María Antonia.

Póngase de pies Saúl, y dígame: ¿Qué parte de mi cuerpo usted vio cuando yo estaba en el piso? El niño contestó con timidez pero lleno de seguridad. “Maestra, yo solo pude ver sus pies porque sus sandalias saltaron hacia delante cuando usted luchaba por no caer al piso” la maestra visiblemente molesta le dijo: Esta castigado con tres días sin disfrute de recreo, porque usted no está supuesto a estar mirando lo que no le importa.

El interrogatorio continuó con los dos niños restantes: Vamos a ver Carlos, póngase de pies, el niño se puso de pies, las piernas les temblaban como trozo de gelatina, y le fue hecha la misma pregunta. Carlos contestó con la inocencia a flor de piel, “Maestra, yo no miré sus pies, yo solo vi sus rodillas” La maestra maría Antonia lo sentenció de inmediato: Queda suspendido de clase por dos semanas, y cuando regrese tiene que venir acompañado por sus padres.

Vamos a ver Ismael póngase de pies, el niño obedeció de inmediato; los dientes chocaban dentro de su boca y el color de su piel se había tornado amarilla, las piernas se negaban a sostenerlo en pies y a sus ojos se aproximaba el rumor de sus lágrimas. Ismael tenía sus dos manos metidas en los bolsillos delanteros de su pantalón color kaki, la maestra le hizo la misma pregunta que le había hecho a sus dos compañeros, pero Ismael no respondía al interrogatorio, mantenía fija la mirada en las ráfagas de ira de su segunda madre.

La maestra volvió a preguntarle con un tono de voz más agresivo, propio de los interrogatorios sin resultados positivos: ¿Dime que fue lo que viste muchacho? Ya estoy perdiendo la paciencia. El salón de clase se llenó de la misma angustia que sentía el presidente John F. Kennedy el día crucial de la crisis de los misiles.

Ismael reaccionó sacando sus manos de los bolsillos, luego se inclinó para agarrar su mochila, la colgó en su hombro izquierdo con un movimiento de Thai Chi, y fue entonces cuando vomitó la agonía de su alma: “Nos veremos el próximo año maestra”.

OBRAS
Festival Nacional de Teatro tendrá unas 50 funciones

Santo Domingo, RD

https://images2.listindiario.com/imagen/2019/08/13/578/577960/294x440/201908130100001/festival-nacional-de-teatro-tendra-unas-50-funciones.jpegEl Ministerio de Cultura (MINC) y la Dirección General de Bellas Artes anunciaron la celebración del Sexto Festival Nacional de Teatro Santo Domingo (FENATE 2019), del 5 al 15 de septiembre, con la participación de más de 20 grupos de Santo Domingo, Santiago y La Romana, y una cartelera de 50 funciones.

Esta versión de FENATE 2019, organizada por el Sistema Nacional de Festivales, está dedicada al maestro Servio Uribe, fundador de la Agrupación Teatral Calíope, por introducir la expresión corporal en la enseñanza teatral en el país, entre otros méritos.

La cartelera tendrá como escenarios las salas Máximo Avilés Blonda y La Dramática, en el Palacio de Bellas Artes; la Manuel Rueda, en la Escuela de Bellas Artes; Casa de Teatro, Teatro Guloya y el Bar del Teatro Nacional. La jornada teatral incluye talleres y conferencias, entre otras actividades artísticas.

Entre las obras seleccionadas para ser presentadas en los diez días, bajo el lema “El teatro te mueve”, se incluyen “Memorias de Abril”, “Rosa”, “Lemba”, “El banquete”, “Cenicienta es ella”, “Andrea Evangelina”, “Sin zapatos no hay paraíso”, “Los signos de la carne”, “El jardín de los pulpos”, “Juego de navajas” y “La pasión cantada de Jacobito de Lara”.

crítica literaria
Vuelta al poema 20 de Pablo Neruda

Elena Ramos

Eso es todo.

A lo lejos alguien canta.

A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Pablo Neruda

https://images2.listindiario.com/imagen/2019/07/28/576/575679/294x440/201907261925231/vuelta-al-poema-20-de-pablo-neruda.jpegEl poema 20, de Pablo Neruda, cuenta con un estribillo que enloquece al enunciatario (lector u oyente), captura su atención y no lo suelta más: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Lo saca de la realidad, y de algún modo provoca que este sienta placer al leerlo. Un placer ingenuo, hermoso y que mueve al enunciatario a cumplir con su rol de coenunciador. Incluso, lo estimula a crear sus propios versos tristes. Porque la tristeza que se canta en el poema, está impregnada de alegría, propia de la melancolía.

La nostalgia se hace cómplice del poeta y surge el dolor por la ausencia de la amada. Pablo Neruda usa este estribillo, para darle un color melancólico al poema, un color que palidece el texto y que se deja morir con la carga confesional de estos versos. “De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.” De forma indirecta, sutil, los celos dicen presente. Estos son camaleones que se disfrazan de dudas. El poeta se deja llevar, se agrede a sí mismo hasta perder parte de su conciencia: “Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.”

Se puede notar que al final la verdad surge desesperada. Se renuncia al amor imposible, sin embargo, el poeta entiende que está triste y que le es difícil olvidar lo vivido. Nace y muere al mismo tiempo, es el último canto al abandono, al amor puro e infinito, incluso, al amor fresco que mata al poeta. Cito los últimos tres versos: “mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque este sea el último dolor que ella me causa, Y estos sean los últimos versos que yo le escribo.” El poeta se resigna y renuncia, sellando su deseo en los versos que escribió.

Otro aspecto importante del poema es la polifonía. Hay una canción de un cantante español, donde se ve reflejado este poema. Dicha canción es “Corazón mágico” de Dyango. En esta canción, hay una gran fuerza polifónica con relación al nivel sentimental que tratan los versos del poema. Sentimiento de abandono, de melancolía y de negación se mezclan hasta formar uno solo en ambos textos. Cito el estribillo de la canción: “Corazón… que le has hecho a mi corazón… Corazón… Luna llena canción de amor… la vida siempre ha sido así… tu por tu lado, yo por ti…Corazón mágico”.

Se afirma el dolor. Su relación está en ese abandono del otro, en su desolación. Pareciera que en la tierra padece un hombre, y un ángel en el cielo se baña con sus penas.

En el poema 20 de Pablo Neruda, las palabras bailan bolero, se abrazan, y al darse las manos, de esta práctica, surge el rito. Un rito que llora la perdida de lo imposible, el recuerdo que se construyó con pasión y que se deja ir con un fino y profundo dolor. La voz que proyecta el poeta es de alabanza de lo vivido y de tristeza por lo que ya no ha de ser. Ya nada le importa. La melodía se apodera de esa voz y un canto muy bello permanece firme, derrotado, pero firme y bello.

La voz poética personifica las palabras, las hace humanas. Las sintetiza a todas en una sutil ironía: que a veces se manifiesta en una oscilación entre dudas y afirmaciones.: "Yo la quise, y a veces ella también me quiso". “Ya no la quiero es cierto, pero cuanto la quise.

Por otro lado, “Mi voz buscaba el viento para tocar su oído,” es una prosopopeya cargada de amor, de nostalgia, desesperación, de una sinceridad muy tierna y de un ser cansado de desear lo que ha perdido. El enunciatario se conmueve, comparte la ansiedad y el deseo de la voz poética o enunciadora incluso piensa que es un poema nuevo y fresco. Es como si al leer o escuchar el poema, este renaciera.

Este poema parece viejo, si se juzgara por la fecha de su composición, y muy fresco, si se evalúa por la vigencia de los sentimientos que expresa, y los efectos perlocucionarios que produce. Aunque sea de otro tiempo, al leerlo, par de lágrimas palpitan, salen finas, sin memoria, inocentemente. El que lee este poema apoya consciente e inconsciente los versos que los componen, porque es nuestro reflejo de vivencias. El texto tiene vida y de algún modo obliga al lector u oyente a compartir lo que sentía el escritor.

La prosopopeya es otro recurso interesante presente en el poema. Se destaca la noche, como su espacio y como fuente de inspiración, casi como una diosa. Las estrellas endulzan el texto y las prosopopeyas le dan el toque principal, como el oxígeno que da vida al texto en general. Entre las prosopopeyas que cargan al poema de vida, se pueden destacar: “Mi alma no sé contenta; tiritan, azules los astros; el viento de la noche gira en el cielo y canta; Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella; Mi mirada la busca; Mi corazón la busca; la misma noche que hace blanquear los mismos árboles.”

En conclusión, el poema 20 convoca y provoca las emociones. No importa cuántas veces se lea o se escuche, siempre aparece una arista nueva que emociona y hace al lector u oyente sentirse parte de él. Hay fuerza en ese texto, y si es de resumir esa fuerza lo haría con este verso. “Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.” Así es, mientras la noche nos acompañe no hay imposible, porque paradójicamente, esta es la luz del poeta, su musa, la que concita toda la imaginación y provoca su fluidez, junto al dolor plasmado en versos tristes que hacen catarsis.