El verdadero periodista

Miguel Franjul

http://www.bachillere.com/wp-content/uploads/2011/05/Miguel-Franjul.jpgEl oficio fundamental del periodista es trasmitir noticias, basado en los hechos objetivos que de verdad concitan el interés público. Y para cumplir a cabalidad este ejercicio tiene que ceñirse a normas inviolables que exigen exactitud, veracidad y neutralidad para no sesgarlas con ingredientes que susciten desconfianza o incredulidad en sus audiencias.

Para los que son profesionales de este oficio, estos valores predominan como reglas de cumplimiento inexcusable ya que sobre la base de esas informaciones es que la sociedad puede articular demandas y aspiraciones, en un ejercicio de libertad de expresión de sus ideas que jamás debe ser asfixiado por leyes o regulaciones coercitivas ni mucho menos contaminado por las falsedades.

De esto se cuida mucho la prensa independiente para poder sostener su empeñosa lucha contra todo lo que lesione la libertad bajo la cual deben operar los medios de comunicación en una sociedad democrática.

En la medida en que preserven la credibilidad de sus contenidos, en esa medida generan confianza y lealtad de sus lectores, televidentes, radioyentes o usuarios de los medios digitales, y hacen valer la importancia y majestad de la libertad de prensa y de expresión, garantías básicas de la democracia.

Ahora que hay un campo más vasto para las comunicaciones entre las personas por las redes sociales y las plataformas de internet que proveen noticias y un amplio surtido de contenidos, mucha más razón existe para cuidar estas libertades de los excesos que puedan incubarse en ellas.

El terreno más susceptible es el digital, pues cualquiera que entre a él para trasmitir noticias debe tener la responsabilidad de asumir que es verdadera, verificada, contrastada y que contiene los elementos básicos del qué, cómo, cuándo y dónde se originó.

Preocupado por los riesgos de un mal uso de las plataformas digitales, Tim Berners, el creador de la web, ha reclamado que se observen tres premisas básicas en esas plataformas: "proteger los datos personales, luchar contra las noticias falsas y promover la transparencia en las campañas políticas".

A lo que se le podría agregar también respetar derechos humanos inalienables, como el derecho a la honra, a la privacidad y a la libre emisión del pensamiento, valores que afortunadamente cultiva el periodismo profesional porque está muy consciente en la cualidad de servicio público que lleva en sus entrañas la prensa independiente. El reto mayor del periodista y de la prensa es y seguirá siendo el de garantizar la confiabilidad de la información que trasmite, sobre todo ahora en que la "post-verdad" se cuela como un virus corrosivo en las células del ecosistema de las comunicaciones sociales globales.