Reflexiones del Director
El “pensar” y el “hacer” en el periodismo de multiplataformas

Miguel Franjul

https://images2.listindiario.com/imagen/2018/05/13/515/514685/294x440/201805122258441/el-pensar-y-el-hacer-en-el-periodismo-de-multiplataformas.jpegAntes de la irrupción de la era digital, el periodismo tradicional se ejercía en unos marcos bien delimitados por la regla de la pirámide invertida en la redacción de las noticias y por otros patrones de viejo cuño que han cambiado radicalmente, al conjuro de aceleradas reformas en la comunicación social en el tiempo moderno.

Los periódicos, durante muchos años, se alimentaron de las fuentes oficiales o privadas y por eso era obligatorio estacionar reporteros en la cobertura de las noticias que ofrecían las secretarias de Estado (hoy ministerios), las instituciones del poder judicial y congresional, los ayuntamientos, la Policía o en las entidades empresariales y los partidos políticos.

Los sucesos o eventualidades del día se cubrían según el grado de interés o importancia que le asignaran los medios, pero el contenido predominante era el que proporcionaba el declaracionismo o el “notaprensismo” institucional.

Para diferenciarse entre sí del contenido casi semejante que brindaban día a día, condicionados por este esquema de cobertura de fuentes públicas o privadas, los diarios promovían investigaciones y tareas de seguimiento a los eventos noticiosos más importantes para dar “exclusivas“ a sus lectores.

En esto consistía básicamente el “hacer” de los diarios, pero al llegar la era digital con toda su carga de nuevas tecnologías y plataformas que permiten llegar a un público mayor que no depende necesariamente de los periódicos o noticieros radiales y televisivos para buscar las noticias, el periodismo tradicional se ha visto compelido a transformar su modelo y a asumir el modo de “pensar” que impone este cambio.

Es así como surgen las “redacciones integradas” para manejar en paralelo los flujos de noticias y contenidos en sus distintas plataformas, con lenguajes y modelos de redacción diferenciados, todo lo cual ha dado paso a la adopción de herramientas tecnológicas para la medición de los niveles de lectura o interés de los usuarios y a la contratación de un personal capacitado para ocuparse de las posiciones, también nuevas, que impone la multimedia.

En este esquema, hasta las mismas fuentes oficiales han cambiado sus modos de difundir la propaganda y las informaciones que les interesa que el público conozca, sin que el jefe de prensa, relacionador público o vocero tengan que esperar al periodista asignado a esa fuente para dárselas.

Los periódicos, canales de radio y televisión que poseen otras plataformas han debido de reenfocar las formas de “pensar” y “hacer” su función periodística o informativa, sacudiéndose del marasmo de su individualidad y procurando una mejor fluidez de la sangre nueva que llega a las redacciones a través de los llamados “periodistas multimedia”, más proclives y preparados para impulsar las transformaciones.

Ahora hay que depender de la “disrupción creativa” a que obligan estos cambios para satisfacer las demandas de contenido que dictan las nuevas audiencias, ofrecer cobertura continua y diversificada de todos los matices que concurren en un episodio noticioso y combinar textos, vídeos, gráficas o imágenes animadas para lograrlo, todo lo cual origina una verdadera revolución en nuestro oficio.

Aun cuando estas transformaciones suponen sobresaltos y retos a lo interno de las redacciones, en un proceso que sacrifica a periodistas que no pudieron o quisieron asimilar los cambios y debieron ser reemplazados por los de una nueva generación, lo que sí queda claro es que al unir el “pensar” y el “hacer”, sin abandonar los innegociables principios que distinguen al periodismo profesional, es posible fundar un nuevo paradigma , positivo y eficaz, en las comunicaciones sociales de nuestro tiempo.

Ni “periodismo tradicional primero”, ni “digital primero”, sino ambos a la vez.

Traducción al inglés

The "thinking" and the "doing" in the multiplatform journalism
Before the irruption of the digital era, traditional journalism was exercised in frames well defined by the rule of the inverted pyramid in the writing of the news and by other old-fashioned patterns that have changed radically, by the spell of rapid-fire reforms to the social communications in this modern time.

The newspapers, for many years, were born from official or private sources and therefore it was mandatory to station reporters in the coverage of the news offered by the secretaries of the state (today ministries), the institutions of the judicial and congressional power, the town councils, political parties and the police or business entities.

The eventualities of the day were covered according to the degree of interest or importance assigned by the media, but the predominant content was that provided by the declarationism or institutional "note press".

To differentiate themselves from the similar content offered every day, conditioned by this scheme of coverage of public or private sources, the newspapers promoted researches and follow-up tasks to the most important news events to provide "exclusive" content to their readers.

This was basically the "doing" of the newspapers, but with the arrival of the digital era with its full load of new technologies and platforms that can reach a larger audience that does not necessarily depend on newspapers or radio and television news channels, traditional journalism has been compelled to transform its presets and assume the "thinking" mode that this change imposes.

This is how the "integrated newsrooms" emerge to handle, in parallel, the news and content flows in their different platforms, with different languages and drafting models, all of which has given way to the adoption of technological tools for measuring the levels of readership and interest from the users, also for the hiring of a trained personnel to take care of the positions, also from this era, that the multimedia imposes.

In this scheme, even the official sources have changed their ways of disseminating the propaganda and information they want the public to see, without having the press chief, public relations or spokesman wait for the properly assigned journalist assigned to hand out such things.

Newspapers, radio and television channels that own other platforms have had to refocus the ways of "thinking" and "doing" their journalistic and informative functions, shaking off the marasmus of their individuality and seeking a better flow of new blood that reaches the newsrooms through the so called "multimedia journalists", more inclined and prepared to promote evolutions.

Now we must depend on the "creative disruption" that these changes require to satisfy the demands of contents dictated by the newest audiences, offer continuous and diversified coverage of all the nuances that come together in a news episode and combine texts, videos, graphics or animated images to achieve it, all of which originates a true revolution in our job.

Even when these transformations suppose shocks and challenges inside the newsrooms, in a process that sacrifices journalists that didn't want or couldn't handle the changes and had to be replaced by those of a new generation, what is clear is that when joining the "thinking" with the "doing", without abandoning the non-negotiable principles that distinguish the professional journalism, it is possible to found a new paradigm, positive and effective, in the social communications of our time.

Neither "traditional journalism first" nor "digital firs