Por un pelo, no fue un gato.

http://notisurbani.com/images/jose_Reyes_escritor_foto.jpgEl 29 de septiembre de 1866 a tan solo veinte y dos años de haber nacido la identidad dominicana José María Cabral llega a la presidencia de la república una vez más apoyado por las diligencias del general Gregorio Luperón.

Durante los meses oscuros de nuestra tercera independencia llamada por muchos Restauración Dominicana, para lograr establecerse en el poder, Cabral tuvo que rodearse de varios líderes del partido contrario llamado para entonces Partido Azul.

Esta situación provocó que el partido rojo, entiéndase aquí el partido de Buenaventura Báez, se levantara en armas en contra del recién nombrado gobierno de Cabral por considerar que aceptando a los miembros del partido azul él había traicionado al partido Rojo y por ende a Báez.

Los seguidores de Buenaventura Báez que estaban en el exilo en Curazao, formaron una expedición y desembarcaron el 24 de Octubre del mismo año por las playas de Yuma cerca de Higuey. La expedición fue diezmada a pocas horas del desembarco, pero esta gesta marcó una separación definitiva entre los dos hombres fuertes del mismo partido: Báez y Cabral.

El año 1866 agonizaba, Cabral programa un viaje a la región del Cibao en busca de apoyo para gestionar la venta o el arrendamiento de la bahía de Samaná a los Estados Unidos de Norte América.

En busca de apoyo militar y económico del imperio dominante, por buena suerte para la patria de Juan Pablo Duarte, estas negociaciones fracasaron gracias a que varios funcionarios del gobierno se opusieron, y una estrategia política favorable a los dominicanos impuesta por el presidente haitiano: Silvain Salnave, quien se oponía rotundamente a la presencia de los Norte Americanos en ningún territorio de la isla la hispaniola.

Recordemos que estos acontecimientos ocurrieron a 24 meses después de que la isla hubiera salido del dominio español.

Las tropas y el partido de Báez se fortalecieron y se dirigieron hacia la capital de la nación.

El 31 de enero de 1867, entran triunfantes, el gobierno de Cabral capitula y se embarca hacia el exilio. 45 días más tarde se instala en el poder un triunvirato encabezado por los generales: José Hungría, Antonio Gómez y José Ramón Luciano, quienes formaron una comisión que se trasladó a Curazao para traer de vuelta al poder a Buenaventura Báez, quien llega al país el 29 de Marzo de 1868, quedando de esa manera instalada la férrea dictadura de su cuarto mandato.

Escribo este pequeño trozo de la accidentada historia dominicana, para que algunos extremistas vestidos de un mal llamado movimiento nacionalista se detengan a reflexionar sobre los vínculos históricos de carácter patrióticos que han unido en cuerpo y alma a la República Dominicana y a la República de Haití.

Dos naciones independientes y que continuarán siendo independientes en un mismo territorio.

Los dominicanos estamos conscientes del significado de nuestra soberanía, de nuestro derecho patrio. Pero, creo que nunca debemos de alejarnos del deber sagrado de practicar la humanidad precisamente porque Patria es humanidad: (José Martí).

Cuando cuarenta y dos mil infantes de la marina Norteamericana invadieron a nuestro país durante la gloriosa gesta del año 1965, un combatiente haitiano de nombre: Lionel Vieux junto a un batallón de combatientes haitianos, se unieron al Comando B-3 para la defensa de la patria, los que han tenido la oportunidad de ver los audios visuales de la época sabrán que los haitianos combatieron con gallardía bajo las ordenes directa del coronel Caamaño. Demostrando que el trabajo en equipo divide esfuerzo y multiplica efectos.

Si el gobierno Haitiano de Silvan Salnave, no se opone a las diligencias de Cabral, es muy posible que en estos momentos la República Dominicana corriera la misma suerte que está corriendo nuestra hermana isla de Puerto Rico.

Examinemos la historia sin prisa, sin banderías políticas y con imparcialidad, y encontraremos que podemos vivir en paz en la misma isla siendo dos naciones independientes.

La solución del problema haitiano está más allá de nuestra frontera, quizás en manos de quienes hoy por hoy han querido convertir a dos naciones hermanas en carne de cañón.

No lo conseguirán, al menos mientras que en la parte Este de la isla queden hombres que sepan escribir sus nombres en la misma línea donde comienza la patria de Juan Pablo Duarte, fundada en el principio de igualdad entre los seres humanos.

De manera que como buenos dominicanos, jamás debemos ser crueles con los misericordiosos, ni misericordiosos con los crueles.