Los días soleados, también tienen su historia.

Por José Reyes

http://www.notisurbani.com/images/jose_Reyes_escritor_foto.jpgHace apenas media hora, que Salí de mi casa a tomar un poco del sol de Julio. Hoy se está celebrando en esta nación el día de la independencia. Pues fue un 4 de Julio del año 1,776. Que el ejército de George Washington, por fin logró que un grupo de patriotas tuvieran un momento de paz, para firmar la declaración de independencia. Muchas banderas ondean por doquier, los automóviles están decorados con símbolos patrios, y muchos de los ciudadanos; llevan tatuado en sus cuerpos el espíritu de América del norte. Mientras caminaba, escuchaba el audio de la conferencia impartida por el padre: Rogelio Cruz, en su más reciente visita realizada a la diáspora Dominicana en esta región de Nueva Inglaterra.

La temperatura está cerca de los ochenta y cinco grados, la calle hierve a causa del resplandor. Por esta razón, llevo puesto mis lentes de sol, para disipar un poco los potentes rayos del astro rey, me imagino que tengo la apariencia de un afro-americano. El padre Rogelio está relatando su aguerrido discurso en contra de las injusticias sociales, habla del abuso palaciego en contra de los más desposeídos, también hace alusión a la militarización del congreso, a la mafia morada, y al afán del presidente Danilo Medina por perpetuarse en el poder Etc. Etc. Las cuatro piedras, las mantuvo siempre dentro de una mochila verde, la cual lleva impreso un mensaje que dice: Miranda no se vende, Miranda se defiende.

Llegué hasta la intercesión de la Colombia Road y Massachusetts avenue, cuando más entretenido estaba escuchando la salva de aplausos con la que el público presente ovacionaba al Salesiano, un viejo amigo, compañero de estudio en el Liceo Francisco. Gregorio Billini. Me salió al encuentro, desde el barcón de un segundo piso donde compartía con varias personas, dominicanos en su gran mayoría.

¡Dime mi hermano! ¿Como esta? Contesté el saludo con el agrado que siempre he tenido, al encontrar a un hijo de mi patria en esta extraña latitud. Mi amigo desciende por las escaleras a toda prisa, nos abrazamos con un apretón de los que rompen costillas. Pues hacia más de treinta años que no nos veíamos. Luego del efusivo saludo, me invitó a subir a la casa porque queria que me una a la celebración por el día de la independencia Norte Americana. Decliné la invitación, pues tan solo Salí de mi casa a tomar un poco de sol, mi amigo me reclamó diciéndome: hoy es un día especial, y por tanto no se trabaja. Le contesté que yo tengo que trabajar, porque así lo establece la empresa para la cual trabajo. Mi amigo quedó satisfecho con la explicación. Pero al notarlo tan entusiasmado por la festividad le dije: Mi hermano, es bueno celebrar, pues todas las batallas por la independencia son gloriosas no importando en que parte del globo se hayan librado, pero nosotros los dominicanos, deberíamos vestirnos de color negro cada 4 de Julio. Como era de esperar, mi amigo me contestó con un lenguaje propio, utilizando el léxico callejero: Diablo Manin, no me diga esa vaina. ¿Todavía tu está como en los tiempos del Liceo?, ya esos tiempos pasaron, vivamos el presente. pon los pies sobre la tierra. Yo lo miré con lastima, luego le pregunte: ¿sabias tu que un 4 de julio del año 1861, fue fusilado en el cementerio de sanjuán de la Maguana Francisco del Rosario Sánchez?

Mi amigo se parapetó detrás de una interrogante que se reflejaba en el arco formado por sus cejas, cuando pudo articular palabras, me dijo una vez más con su léxico de calle: Diablo manin, tu nunca ha soltado ese libro que siempre tenía debajo del brazo, todos creíamos que tu estaba loco. Ahora veo que te lo embotellaste en la cabeza. Le contesté lo más simple que pude: No mi hermano, no fue que me lo embotellé como tú me está diciendo, es que estudiamos en una época cuando existían maestros y estudiantes entregados a la causa del aprendizaje y de la enseñanza.

Entonces fue cuando mi compueblano me hizo una confesión que me dejó naufragando en el océano de las causas perdidas: ¡Manin déjame decirte una cosa, yo ni siquiera me acordaba de Sánchez! Luego se quedó mirándome a los ojos, quizás en busca de un rastro de displicencia, porque de seguro Pensó que yo me iba a sentir mal, pero lo consolé de la mejor manera que pude. No te preocupe mi hermano, esto no es culpa tuya. Es que hace un buen tiempo, que fuerzas extrañas están borrando la memoria histórica a nuestro pueblo. Nos despedimos con un hasta luego. Cuando me disponía a doblar en la primera esquina, algo dentro de mi me forzó a mirar hacia atrás, allá estaba mi amigo mirándome desde la distancia. ¡Fue muy grata la caminata!

Si todo quisqueyano invocara La esencia de los trinitarios, Nuestro juramento flotaría Al lado de la bandera. Se ahuyentaría el rugir de los imperios, Se erradicaría el dolor que araña las entrañas de nuestra tierra, Mientras sonríe el lacayo.

Si todo quisqueyano invocara la esencia de nuestro canto, se encumbraría el obrero. Florecerían los puños cerrados levantados hacia el cielo. Reverdecerían los laureles en la sabana de Santomé, crecerían palmas en playa caracoles.

Si todo quisqueyano avanzara, sonaría un nuevo clarín como sonó en capotillo, Las montañas del número se allanaran, para que juntos marchemos de Norte a Sur, de Este a Oeste con valor y pecho erguido a rescatar el tesoro.

La sangre de nuestros mártires, es más preciada que el oro. Si todo quisqueyano invocara, si todo quisqueyano despertara, si todo quisqueyano convocara, si todo quisqueyano reclamara,si todo quisqueyano se alzara, si todo quisqueyano conquistara, ¡Destronáramos al títere, y nuestra patria ganara!