Preferencias Raciales.

Por José Reyes

http://www.notisurbani.com/images/jose_Reyes_escritor_foto.jpgDesde tiempos muy remotos el hombre ha tratado de encontrar su origen, los Egipcios siempre creyeron que eran descendientes de Osiris, los Griegos decían que eran hijos de Zeus, que era el mismo Júpiter para los romanos, para los Mayas Hunab Ku era su principal deidad, mientras que para los Aztecas era Huitzilopochtli. Nuestra generación se encuentra parapetada detrás de la incertidumbre debatiéndose entre dos grandes teorías: La creación divina, y la evolución de las especies.

La primera común mente la más aceptada, afirma que el hombre fue creado del barro, moldeado por las manos de Dios el creador del universo y de todo lo que existe. La otra teoría afirma que el hombre es producto de la evolución de las especies, el mar produjo microorganismos, algas marinas, y peces; de donde ha evolucionado toda criatura que habita el planeta tierra. Si la teoría de la evolución de las especies llegara a tener lógica, entonces entenderíamos con mucha más claridad por qué el cantautor panameño: Rubén Blade, se inspiró en la composición musical titulada: Tiburón.

El planeta en que habitamos está compuesto de un 71% de agua, y el resto de materia solida según nos enseña la geología, quizás por esta razón el hombre siempre ha querido conquistar los océanos. Por placer, por curiosidad, o por la necesidad de continuar buscando el eslabón perdido de la cadena de la evolución. El mar está lleno de realidades pero también de mitos, y leyendas, muchos creen que cuando el hombre consiga explicar todo lo concerniente a la antigua leyenda que dio vida a la desaparecida Atlántida, entonces la vida en el mar sería más sabrosa, porque no existe una pasión más grande y encantadora que un sueño marinero. De tal forma que un poeta Cubano llamado: José Dolores Quiñones, le quitó los aretes a la luna, y lo guardó en el fondo del mar.

Quizás por cosas como estas la anchura y la profundidad del océano continuará siendo un reto para la humanidad, para los polacos, los Alemanes, y demás naciones tendidas a derredor del mar Báltico, no existe nada más triste que ver a su mar entrar en un letargo de cinco meses cada año, convertido en un enorme tempano de hielo de 1,506 metros de espesor, por la acción de los crudos inviernos que azotan sin piedad a esa parte del planeta.

Mientras que al otro lado del mundo siempre se ha teorizado que los caribeños somos tan fogosos, porque la gran mayoría de las islas que componen el arco de las Antillas; emergieron de las profundidades del océano atlántico empujadas por la fuerza colosal de los volcanes. Según algunos historiadores de la antigüedad, los fenicios, antigua civilización que habitaba a orilla del mar mediterráneo, territorio que en la actualidad ocupa la Republica de Siria, fueron los primeros navegantes, expertos en la construcción de grandes naves. Los fenicios tenían una gran habilidad para trabajar la madera, era tanta la especialidad que poseían, que el Sabio Salomón solicitó a Hiram rey de los Sidonios, que lo asistiera en la construcción de un templo religioso sin precedente en la historia, la madera para dicha construcción fue cortada y transportada vía marítima por los fenicios a través del mediterráneo.

Las tumbas de los faraones egipcios, nos han dado luz de la pasión que sentían por el mar los navegantes de una de las civilizaciones más antigua de la historia. Los arqueólogos han logrado desenterrar mosaicos en los cuales aparecen dibujos de embarcaciones construidas 4,220 años antes de nuestra era, se ha comprobado que la dinastía: Menes, primera dinastía de los egipcios, fundadora de las ciudades de Memphis y Tebe; construía embarcaciones en forma de banano, las cuales eran decoradas con figuras de aves y leones. En dichas embarcaciones los egipcios se desplazaban a través de rio Nilo, el golfo de Suez, y el mar rojo. El rio Nilo era la fuente, y el medio de sobrevivencia de los egipcios, las ciudades más importantes florecieron en su Riviera. El gran historiador de la antigüedad: Herodoto, con sobradas razones llamó a Egipto: el regalo del Nilo.

Equipos compuestos por arqueólogos, historiadores, y expertos navales; han logrado resucitar réplicas de las antiguas embarcaciones egipcias. Utilizando las mismas técnicas de construcción que se cree utilizaron los antiguos navegantes hace más de cinco mil años. Cuando hablamos de navegación y por ende de navegantes, casi siempre nos enfocamos en: Enrique el navegante, Cristóbal Colón, o en los innumerables piratas que aterrorizaron los mares del mundo con sus naves ligeras; los cuales muy a pesar de la mala fama que les confiere la historia, es propio reconocer que también eran grandes lobos del mar.

Pero existió un navegante al cual muy pocos toman en cuenta, aunque sus grandes hazañas estuvieron a la altura de todos sus contemporáneos. Este hombre se llamó: Núñez Vasco de Barboa. De origen portugués quien descubrió el océano pacifico a finales del mes de septiembre del año 1513. Siendo aún muy joven con tan solo 26 años de edad, salió de su tierra natal hacia mar abierto en compañía de: Rodrigo de Bastida, con el firme propósito de explorar los mares del Oeste.

Llegó hacia la parte Oeste de la isla la hispaniola, territorio que hoy ocupa la Republica de Haití. Luego de muchos vituperios llegó al Darién, territorio ubicado en la llamada: Cintura del continente Americano, ocupado hoy en día por la República de Panamá, donde fue nombrado por la realeza española con el título de: Almirante del pacifico y gobernador del Darién. Allí también fue fusilado en el año 1517. Por una conspiración levantada en su contra por su rival: Pedro Arias de Ávila.

Nadie puede negar que el hombre ha conquistado inmensos territorios marítimos, pero aun así las ansias por despejar la incógnita de su origen, continuará sabrá Dios hasta cuándo; porque los mares que nos rodean tienen nada más y nada menos que 36,198 pies de profundidad en sus partes más oscuras, y la tierra hace un recorrido de: 958 millones de kilómetros a rededor del sol en 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9.54 milésimas de segundos. Los más pesimistas se han conformado con los presagios: ¡El mundo es redondo, y el mar un misterio!

A principio del siglo XIX una compañía naviera de Reino Unido se propuso romper el record de los esquemas tradicionales, construyendo un barco de pasajero “El más grande y lujoso que jamás se hubiera construido” y lo logró, el enorme barco de 269 metros de largo se asemejaba a una pequeña isla flotante. El equipo de ingenieros navales que diseñó y que construyó el Titanic, se aseguró de que el barco fuera a prueba de naufragios; jamás se hundiría la embarcación más costosa que hasta ese momento había construido el hombre.

Una vez terminado el barco, fue entregado al experto y experimentado capitán: Edward J. Smith. Al cual apodaban: Capitán de los siete mares. La madrugada del 14 de abril del año 1912. Mientras que el Titanic realizaba su viaje inaugural cubriendo la ruta: Londres New York, aconteció lo impensable. La enorme embarcación chocó de frente con un tempano de hielo que flotaba en la corriente del atlántico norte, la quilla del barco se rompió con el impacto, el agua comenzó a entrar a raudales inundando los compartimientos más vulnerables, hasta que inhabilitó las poderosas maquinarias del legendario Titanic.

Las maniobras realizadas por el capitán Smith fueron infructuosas y el barco se hundió, 1517 pasajeros y miembros de la tripulación murieron ahogados incluyendo al capitán Smith quien como buen comandante prefirió morir antes de abandonar la nave. 705 personas sobrevivieron, gracias a que lograron abordar los pocos salvavidas y botes de emergencia con los que contaba el Titanic, luego fueron rescatado por otro barco Británico de nombre: Carpathia, y llevados hasta tierra firme.

En el año 1985. Los restos del Titanic fueron encontrados dispersos a 3,800 metros de profundidad por un equipo de científicos provenientes de Francia y de los Estados Unidos de norte américa, las industrias cinematográficas recrearon la tragedia en una película que titularon con el mismo nombre del barco: Titanic. En la película el actor principal murió de hipotermia, consolado por los brazos de su amada, el actor lleva por nombre: Leonardo DiCaprio. Un joven de la raza blanca, de ojos azules al cual las mujeres han considerado como el Adonis del siglo XX.

El doctor: Martin Luther King dijo una vez en una de sus famosos discursos sobre la discriminación racial lo siguiente “En cuanto a las razas, es decir la blanca, la amarilla, negra, etc., la ciencia no reconoce entre ellas otras diferencias que no sean las del orden biológico, como la pigmentación de la piel, estatura, forma del cráneo, etc. Estas diferencias genéticas no dan origen a desigualdades intelectuales o a distintas aptitudes sociales y políticas. Si bien se ha intentado demostrar que entre las razas existe diferencias sobre esos aspectos, se llegó a la conclusión de que todas las razas poseen las mismas aptitudes intelectuales”. Desgraciadamente y por razones muy sensibles, los Blancos casi siempre han menospreciado a los negros, quizás porque no han entendido que el color de la piel es tan solo un adjetivo, porque debajo de la piel todos somos y siempre seremos del mismo color. Un gran pintor del siglo de las luces dijo que no existen los colores, sino que lo que existe es la luz, y que el color blanco es tan solo un reflejo del negro.

A través de la historia encontramos pueblos que fueron tratados con los calificativos de raza o casta inferiores, pero la gota que derramó la copa fue la horrenda era de la esclavitud. África, China, y la india fueron los territorios más afectados, aunque los que habitamos en américa nos hayamos sentido mucho más consternados por las ejecuciones y maltratos de nuestros nativos y nuestros ancestros africanos.

Ese horrible periodo no ha terminado, más bien ha evolucionado; el racismo continúa al asecho de las mal llamadas: Castas inferiores. Cuando Jesús de Nazaret resucitó de los muertos según nos narra la Biblia, entregó su ministerio a los apóstoles a quienes les exhortó que se mantuvieran en unidad y oración. A pedro le encomendó la responsabilidad de la iglesia, y hasta llegó a decirle que sobre su nombre el levantaría su iglesia.

Por esta razón muchas personas afirman que pedro tiene en su poder las llaves del reino de los cielos, lugar donde irán a descansar las almas de todos aquellos que hayan vivido una vida semejante a la de Jesucristo, la Biblia también dice que sin santidad nadie verá al creador de los cielos y tierra.

Un señor de ascendencia Afro-Americana, vecino de la barriada de Dorchester en el estado de Massachusetts, estados unidos de norte américa, de nombre: Rolan Prieto. Siempre se sintió discriminado por los blancos de su sector, razón por la cual cayó en la adición a las drogas, y al alcoholismo. Rolan Prieto usaba las barbas largas por respeto a la religión que pertenecía, tampoco se cortaba el pelo.

Rolan nunca entendió las razones por la cual era discriminado, aunque si sabía que su estirpe siempre fue vilipendiada a través de la esclavitud. Un mal día por causa de la depresión cayó muy enfermo, tanto el como todos los que le conocían, sabían que ese era el final. Rolan pasaba los días acostado en un antiguo sofá, pues sus piernas ya no les respondían, su cuerpo se iba deteriorando cada día más.

Un día, Rolan recibió la visita de una pareja de esposos, Cristianos pentecostales, ellos le hablaron de la salvación del alma, de las calles de oro, y el mar de cristal que hay en el cielo, así como también de millares de ángeles vestidos de blanco que estarán para servir a todos aquellos que reciban como herencia las mansiones celestiales. Rolan agradeció la visita y las oraciones que hizo la pareja de cristianos. Pero cuando se marcharon, comenzó a pensar en la blancura de los ángeles del cielo. Agarró el control remoto de la televisión, y afortunadamente estaban presentando una película titulada: Titanic. En ese mismo instante, consciente de que su final estaba cerca; se le ocurrió hacer un plan para el futuro, por si acaso el racismo se había propagado hasta el reino de los cielos.

Días tras día, Rolan Prieto ensayaba su plan hasta que lo perfeccionó tanto que pasó de la ficción a la realidad, cambió hasta la forma de hablar. Un infortunado día la muerte lo sorprendió mientras dormía. El alma de Rolan Prieto, abandonó su cuerpo, traspasó el techo del edificio, y llegó al reino de los cielos. Allí quedó petrificado al ver tanta belleza, millares de ángeles todos vestidos de una blancura impecable, se paseaban por los hermosos jardines de la ciudad celestial.

Muy a lo lejos Rolan Prieto divisó una enorme puerta en forma de un arco, y en seguida pensó: Esta tiene que ser la famosa puerta del reino de los cielos, y de seguro que San pedro está detrás de ella. Se dirigió hacia la puerta con pasos humedecidos por el vapor de su plan, tocó la puerta con seguridad, un señor de algunos noventa años, blanco, con barbas largas que hacían juego perfecto con su vestuario, abrió la puerta, y lo saludó con la modestia del cielo. ¡Hola hijo, bienvenido a la casa del señor!

Rolan Prieto atravesó la puerta, y sintió cuando la misma se cerró a su espalda. De inmediato el anciano de barbas largas se presentó con formalidad ante el recién llegado: Una vez más hijo, tu eres bienvenido a la casa del señor, todos los ángeles están para servirte. Rolan Prieto quedó muy impresionado por el recibimiento que le habían dado, en ese preciso momento el anciano le tocó por su hombro derecho al mismo tiempo que le dijo: No tengas temor hijo, yo soy San pedro, apóstol del señor, y tu hijo dime ¿cómo te llamas?

Rolan Prieto puso de inmediato su plan en marcha con una maestría asombrosa: Mi nombre es: Leonardo DiCaprio, padre muchas gracias por el recibimiento. San Pedro se quedó mirándolo por unos segundos jamás contados, pero Rolan Prieto no se inmutó, sabía que su plan no fallaría. Fue entonces cuando San Pedro llamó a un ángel que le servía de secretario, el cual se apareció como salido de la nada, y de inmediato se postró a los pies de quien lo había llamado. San pedro le dijo al ángel: Como tú tienes más memoria que yo por haber vivido en el cielo toda tu vida y nunca ha tenido preocupación alguna

Aclárame una cosa. ¿El Titanic se hundió o se quemó?