12 de julio de 1865 y 12 de julio de 1924.

Por: Sócrates David Peña Cabral

https://www.notisurbani.com/images/Socrates_David_Pena_Cabral_foto_mas_reciente.jpgEn el pasado están las respuestas del presente, es el comportamiento inconsciente y espontáneo del hombre.

La “Historia” es necesaria como una mirada prospectiva hacia el pasado que intente dar razón o explicación a nuestro presente concreto y poder vincularlo a nuestra propia realidad como modo de justificar nuestra vida y proyectos actuales.

El conocimiento histórico sirve para comprender, por sus orígenes, los vínculos que prestan cohesión a una comunidad humana y permitirle al individuo asumir una actitud consciente ante ellos. Lo histórico se hace necesario al conocer otros ámbitos de la realidad presente, tanto próxima como distante: cultura, sociedad, situaciones políticas, etc. para que los individuos puedan tener una visión holística del mundo, pues la historia ofrece a cada individuo la posibilidad de trascender su vida personal en la vida de un grupo. Al hacerlo, le otorga un sentido y le ofrece una forma de perdurar en la comunidad que lo trasciende.
Por eso, siempre será tarea seria, necesaria, imprescindible y justa, ahondar, profundizar y dejar ver las raíces de este país.

Según el historiador Pedro Troncoso Sánchez- en nuestra accidentada vida republicana hemos tenido dos momentos en que se ha interrumpido institucionalmente la República. "Fueron dos momentos de solución de continuidad, dos hiatos, en la vida de la República: de 1861 a 1863 y de 1916 a 1924. De hecho, o de jure, como pudiera afirmarse respecto de la interrupción, dejó de haber un gobierno dominicano, formado por dominicanos, para estar constituido por extranjeros que se subrogaron en la soberanía dominicana. En 1965 hubo un desembarco de tropas extranjeras pero en ningún momento dejó de haber gobierno dominicano".

Que todos lo sepan, la patria no nació de míticos logros, fue forjada al calor de la esperanza, por trueno del honor y altos sacrificios, por eso no hay acontecimientos que puedan apartarse, ni fechas que puedan quedar relegadas al olvido. Ni el 12 de julio de 1865, ni el 12 de julio del 1924 pueden ignorarse.

Los dominicanos declararon la Restauración de la República el 16 de agosto de 1863 y en la guerra desatada a partir de ese acontecimiento, el ejército español perdió más de 30 mil militares, incluidos 12 generales.

El 2 de abril de 1865, el general José de la Gándara comunicó al Gobierno dominicano que España planteaba la salida de las tropas militares del Gobierno de la Anexión que permanecían en el territorio nacional. En la comunicación le pedía que le informara si el gobierno dominicano estaba en disposición de llegar a un acuerdo sobre la salida de la legión española que permanecía en República Dominicana. Benigno Filomeno Rojas respondió al general José de la Gándara que el gobierno restaurador encabezado por el Presidente Pedro Antonio Pimentel, ¨haría todo lo posible por llegar a un acuerdo satisfactorio¨.

Los nacionales sabían que tenían control militar y los españoles estaban convencidos que la guerra en Santo Domingo estaba larga, perdida y desastrosa. Había sido demostrado ¨que las acciones separatistas no eran simples trifulcas de bandoleros¨.

El 11 de julio de 1865 las escuadras del ejército español de Santo Domingo, Azua y Baní comenzaron abandonar el territorio dominicano hacia Cuba a través de una flota constituida por 12 vapores, 7 de guerra, 2 de transporte y 3 de administración militar, fondeados en las mansas aguas de la bahía de Las Calderas. Se afirma que fue el 12 de julio de 1865, cuando el último reducto español abandonó la isla de Santo Domingo.

Cincuenta y un años después, el gran endeudamiento externo de los gobiernos dominicanos con Estados Unidos sentó las bases para la intervención Estadounidense. El 16 de mayo de 1916 ya había en suelo nacional tropas norteamericanas desembarcadas, pero fue el día 29 de noviembre de ese año y siguiendo las órdenes del presidente Woodrow Wilson, cuando en mayor escala se realizan desde buques, las mayores operaciones militares hacia tierra. Las huestes de los Estados Unidos desembarcan en mayor cantidad y simultáneamente, por las ciudades de Montecristi y Puerto Plata.

Para entonces, ya existía oposición a esa intervención. En el exterior se manifestaba.. ¨La resistencia que el gobierno de la República Dominicana, ya intervenida, está oponiendo a las exigencias de los Estados Unidos que pretenden imponerle un Tratado que, a la vez les daría a estos posesión legal sobre la isla, disimularía un gran jalón en sus vastos planes de conquista, no debe mirarse como asunto exclusivamente dominicano: es un caso que incumbe a toda la América española y que, por lo mismo, conviene que esta defienda con una activa propaganda de su prensa, primero, y luego con los oficios de sus cancillerías acreditadas en Washington. La indolencia con que contemplan la ruina del pequeño país, que es el comienzo de su propia ruina, es indolencia suicida. Porque si en alguna ocasión ha merecido un pueblo atraer sobre sí la atención del continente, por la trascendencia de las cuestiones que ventila, esa ocasión la presenta en la actualidad Santo Domingo¨.

En lo interno, algunos combates se producían en la región del Cibao, unos dirigidos por Desiderio Arias y otros bajo la dirección del general Carlos Daniel. Por igual, Máximo Cabral ya había ofrecido su vida en combate al morir en la batalla de la Barranquita el 3 de julio de 1916. En valentía y patriotismo, resalta un joven nativo de Puerto Plata de nombre Gregorio Urbano Gilbert, quien se desempeñaba como dependiente en un colmado de San Pedro de Macorís, con sólo doce años de edad, enfrentó con un revolver a los invasores e hirió al teniente C. H. Button, del cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos y se hizo prófugo por las llanuras del Este uniéndose más tarde a las guerrilleras de los nacionalistas que fueron llamados “gavilleros”.

En el Este, los principales líderes del movimiento fueron: Vicente Evangelista y Ramón Natera. En el 1920, con la formación de la Unión Nacionalista Dominicana y la Junta Patriótica de Damas, se organizaron mítines nacionalistas, colectas para recaudar fondos económicos y apoyar las tareas de la comisión nacionalista que se encontraban en el exterior buscándole solución al conflicto. A éste movimiento se sumó un conjunto de intelectuales, tales como: Fabio Fiallo, Federico García Godoy, Américo Lugo, Luis C. del Castillo, Francisco Henríquez y Carvajal y Emilio Tejera. Todos unidos alrededor de la consigna “Desocupación pura y simple”.

Los combates más significativos por la independencia, fueron librados en el campo diplomático, pues allí se eleva multánime clamor pidiendo que la República Dominicana sea reintegrada a su soberanía.

El movimiento Nacionalista se había fortalecido tanto nacional como internacionalmente y para el 1921 se discute el plan Harding. Luego llegaría, en 1922, el proyecto formulado por el secretario de Estado Norteamericano Charles Evans Hughes y el abogado dominicano Francisco J Peynado, que postulaba como puntos principales, la designación de un gobierno provisional y el mantenimiento de la dominación política y económica.

Aunque el plan dividió el movimiento nacionalista que apoyaba la desocupación pura y simple, fue admitido. Finalmente, el 1 de octubre de 1922 Juan Bautista Vicini fue elegido como presidente provisional quien organizó las elecciones para el 15 de Marzo de 1924, ganadas por Horacio Vásquez, quien se juramentó como presidente de la Republica el 12 de julio de 1924, fecha en que los marines iniciaron su marcha de retiro y su desfile hasta el muelle de Puerto Plata para embarcarse rumbo a su país. Las tropas norteamericanas salieron del país efectivamente en agosto de ese mismo año.

Como se advierte, acontecimientos patrios muy determinantes sucedieron en julio de 1865 y 1924, notable y preciso es el día doce. Efemérides que hablan y ofrecen a la república de hoy, testimonios de entrega, gran esfuerzo y sacrificios, expresiones de que no en vano siempre mereceremos el imperecedero título de país independiente.

Y siempre atentos, pues la nación debe entender que la libertad y evolución de la patria, no sólo se pierde con las invasiones, pacificas o armadas, sino también cuando se debilita y colapsan sus instituciones.
Honor, prez y gloria al valiente, generoso, pueblo dominicano.

VIVA ETERNA REPUBLICA DOMINICANA!

Sócrates David Peña Cabral

Posdata: Cada doce de julio, en Bahía las Calderas, debería conmemorarse el acontecimiento de la salida de tropas de territorio nacional, izando la bandera nacional en un buque en medio de la bahía y bajo el trueno de las salvas ¡Dios, Patria y libertad! ¡Republica Dominicana!.