Anulan cargos por alijo de drogas a dominicanos por allanamiento ilegal de la policía

https://nuevodiario-mjwebexpertscdn-q9jukdkss0vnycx.stackpathdns.com/wp-content/uploads/2017/12/Anulan-cargos-por-alijo-de-drogas-a-dominicanos-1024x550.jpgMassachusetts.- Un juez de la Corte Superior de Salem en Massachusetts, anuló ayer lunes docenas de cargos graves contra los dominicanos José Báez, Dorlyn Tavarez Mota y Melvin Peralta, arrestados con un alijo de drogas que presuntamente traficaban desde un motel, debido a que el allanamiento hecho por la policía no contó con la autorización de un tribunal.

La incautación de las drogas en 2016, fue catalogada por las autoridades, como uno de los alijos más grandes en la historia del narco en Massachusetts.

Policías de la ciudad de Andover, entraron ilegalmente a la habitación, aceptó el juez Kenneth Salinger que dictaminó que el 28 de julio de 2016, la búsqueda policial en la habitación del hotel La Quinta era ilegal. Cerca de tres kilos, 960 gramos de heroína y 1.977 gramos de fentanilo, un opioide artificial 50 veces más fuerte que la morfina, se encontraron escondidos en la tela de fieltro en el fondo de una silla en la habitación 138.

Como resultado, las causas penales contra los tres dominicanos arrestados por un grupo de trabajo local de la Administración de Control de Drogas, fueron anulados.

Salinger, que falló sobre las mociones para desestimar las acusaciones, dijo que los fiscales no cumplieron con su obligación de probar que la policía tuvo un consentimiento inequívoco para registrar la habitación del hotel sin una orden judicial o que tenían otra base legal para realizar la búsqueda.

Las autoridades calcularon el valor en la calle de los narcóticos en $ 210,000 dólares cuando Báez, Tavarez Mota y Peralta, fueron arrestados y acusados ​​de tráfico de heroína por más de 200 gramos

Báez también fue acusado de conducir un vehículo de motor no registrado y sin seguro.

En sus acusaciones en el Tribunal del Distrito de Lawrence, a Báez y Tavarez se les impuso una fianza en efectivo de $1 millón debido a sus conexiones fuera del estado, según alegaron los fiscales.

La fianza de Peralta se fijó en $500,000.

Inicialmente, los investigadores recibieron información de una fuente confiable sobre la posible actividad de drogas que se producía dentro de una de las habitaciones de “La Quinta” la calle River Road, junto a la carretera Interestatal I-93.

Un Mercedes Benz sedán figuraba como el vehículo de Tavarez en su reservación del hotel. Después de pasar la matrícula del Mercedes, la policía descubrió que el sospechoso se transportaba en un Subaru y no en un Mercedes, como Tavarez había informado en su registro del hotel.

Los detectives también determinaron que Báez era el propietario registrado del Mercedes.

Tavarez, Báez y Peralta esa noche condujeron desde “La Quinta” a Providence, Rhode Island, y regresaron juntos. Los agentes locales, estatales y federales de la fuerza de trabajo de la DEA los siguieron.

Los detectives rastrearon el vehículo hasta Andover, donde hicieron que un policía estatal uniformado detuviera el Mercedes.

Se le encontró una tarjeta llave de la habitación del hotel a Tavarez, pero él negó repetidamente que se quedara en “La Quinta”.

Dijo que la tarjeta llave era de una habitación de un hotel en Florida, de acuerdo con la decisión del juez Salinger.

“Puedes hacer lo que quieras, pero no tengo una habitación allí”, supuestamente le dijo Tavarez a un agente de la DEA ese día.

También se negó a firmar un formulario de consentimiento para el registro de la habitación del hotel.

Cuando las autoridades allanaron la habitación, encontraron los tres kilos de heroína y fentanilo escondidos en una tela de fieltro en el fondo de una silla que había sido manipulada con algún dispositivo de palanca, como un destornillador.

“La Corte concluye que debe suprimir los cargos de narcóticos y otras pruebas encontradas en la habitación del hotel porque la búsqueda sin orden judicial de esa habitación fue ilegal”, escribió el magistrado Salinger.

Los tres dominicanos intentaron romper sus teléfonos celulares cuando fueron puestos bajo custodia policial, de acuerdo con documentos judiciales.

Miguel Cruz Tejeda