Anteproyecto sobre arbolado en Bani.

Por: Sócrates David Peña Cabral

https://www.notisurbani.com/images/Socrates_David_Pena_Cabral_foto_mas_reciente.jpgUn anteproyecto de ordenanza municipal sobre arbolado urbano ha sido remitido por el alcalde de Bani al Concejo de regidores para su consideración y aprobación. El departamento de Gestión Ambiental del Ayuntamiento trabajó en su elaboración. Constituye en sí, loable iniciativa.

Los municipios tienen ya una responsabilidad directa, inmediata e ineludible con el medio ambiente, que hasta hace poco no reconocían como primordial sino como una función secundaria. Hoy es una obligación jurídica que la constitución política y la legislación impone a los ayuntamientos, pudiendo estos mediante ordenanzas y reglamentos complementar las disposiciones legales generales vigentes, a los fines de ajustar su aplicación a las condiciones y necesidades de sus comunidades. Es mandato relevante para los municipios, crear zonas de preservación ecológica en los centros de población, con exigencia de arbolado y su regulación, pues, además de lo ambiental, son competencias propias o exclusivas de los ayuntamientos, disponer y gestionar el espacio público.

Es de ponderar este impulso para normar y gestionar el mantenimiento y usos de las áreas verdes, ornato, arbolado y paseos, ya que refleja un nivel de importancia en la agenda municipal banileja.

Los mas dedicados a la planificación y ordenación de las ciudades y del territorio, han explicado que el reto no es sólo concebir espacios urbanos armónicos en los cuales se inserten arquitecturas, pavimentos, vegetación y mobiliario, sino gestionarlos para que tengan futuro e imbricarlos en la historia, el contexto y la estrategia urbana de la ciudad, y esto no puede improvisarse, pues imprescindible es hacer análisis urbanísticos, utilizar el planeamiento como instrumento multidisciplinar para afrontar la proyección de la ciudad con argumentos urbanos a largo plazo.

No puede haber más antojos ni más anarquía en las plantaciones urbanas. Debe entenderse que las ciudades son construidas por el hombre para vivir en ella, la ciudad es viva y cambiante, los árboles como seres vivos nacen, crecen y mueren, por lo que hemos de aceptar su renovación continua y permanente, planificando la ejecución de los trabajos, no por impulsos aislados o caprichos pasajeros sino con una política continuada y con los presupuestos necesarios para poder llevarla a cabo.

Entiendo que así lo concibe el departamento de Gestión Ambiental del Ayuntamiento de Bani, pues su incúmbete ha destacado que ¨este anteproyecto es el primero de varias normativas ambientales que buscan regular las altas temperaturas, la calidad del aire, el embellecimiento, la poda y la tasa municipal o arbitrio¨. «Este es un proyecto innovador, creativo y de visión ambiciosa», así han quedado en la prensa las declaraciones y uno espera que en la sustancia tal normativa pueda inscribirse como una verdadera política arbórea.

En todo caso, es noble tarea que toma el nombre de gestión del arbolado urbano y que requiere para realizarlo una buena reglamentación pero también recursos y decisión ejecutiva. Es decir, resulta indispensable contar primero con el buen desempeño normativo del concejo de regidores y luego, con excelente ímpetu ejecutor de la alcaldía.

Aunque resulta su ley base, el concejo de regidores no puede tan solo concentrarse en los preceptos legales contenidos en la Ley No. 176-07, normativa que regula todo lo concerniente a los municipios, sino que tiene que tener en cuenta todo el entorno legislativo y hasta jurisprudencial, sobre todo aquellas que recogen cuestiones jurídicas e incluso económicas (cuando se inmiscuyen tasas y arbitrios), cuestión que los Ayuntamientos acostumbran a desconocer.

El Concejo de Regidores, para producir un reglamento jurídicamente consistente, debe gestarlo siempre al tenor del procedimiento de elaboración de normas contenido en el artículo 30 de la Ley No. 107-13. La omisión de dicho procedimiento puede conducir a la nulidad de la ordenanza. Entender, que cuando se indica normas y planes se habla de reglamentos, expresión de la voluntad de la Administración actuando dentro de las potestades normativas generales o reglamentarias que tanto la constitución y las leyes le permiten, y obligatorio resulta entonces, que el ente local normativo asuma los principios y criterios establecidos en el artículo 31 de la referida legislación y no tan solo para la norma pretendida sobre arbolado, sino también para toda ordenanza municipal, pues éstas constituyen actos administrativos sujetos a un catalogo legal.

Como principios; la iniciativa, decisión bien informada, participación del público, colaboración entre órganos y entes públicos administraciones, ciclo temporal de la audiencia, de la participación, colaboración interadministrativa, así como de ponderación y motivación, deben ser adoptados como guías para confeccionar valiosas ordenanzas y para el caso, un eficaz reglamento de gestión del patrimonio arbóreo de la ciudad.

En el país, ¨durante mucho tiempo la elaboración y modificación de los reglamentos se caracterizó por su clandestinidad, opacidad y ausencia de participación de los destinatarios de la reglamentación¨, por lo tanto, se impone que todo el que será tocado directa o indirectamente por el proyecto de texto reglamentario sobre arbolado en Bani, sean instituciones públicas y privadas, munícipes en general, deben ser enterados de las particularidades y alcance del referido plan, mucho antes de ser admitido o no. La costumbre ha sido definir normativas y aprobarlas, ya que en el camino ¨se acoteja la carga¨.

Más allá de las ¨comisiones¨ a las que son remitidas los ¨proyectos¨ para su ¨visto bueno¨, lo que exige y reclama el novedoso procedimiento administrativo, es el procesamiento y amplificación de toda la información necesaria, a fin de garantizar el acierto en textos reglamentarios y en otras decisiones normativas de los concejos edilicios. Observar estudios, oír opiniones de la gente, discutir informes de naturaleza legal, económica, medioambiental, técnica o científica, es lo pertinente para hallar lo mejor posible, para acercarse a lo realizable y en mayor medida, al bien general.

Obviamente, no está la Administración obligada a ponderar las recomendaciones y comentarios que sean realizados, tampoco asumir opiniones en el cuerpo del reglamento u ordenanza, solo aquellas que considere pertinentes, atendiendo el carácter discrecional.

Pero no hay dudas que, al recabar información de otros órganos y entes públicos competentes, con la obtención de colaboración de gente con debido conocimiento y la disposición a la escucha sincera de la franca participación ciudadana, se tendrá más tino o acierto para elaboración y aprobación de reglamentos u ordenanzas.

Y una vez votadas, ¿Cómo pasar de la ley al hormigón?. Es decir, que hacer para trascender de lo escrito en la ley a lo concreto. Una aplicación de la norma muy deficiente ha sido durante mucho tiempo un lastre para el país y muy particularmente en lo municipal.

Las decisiones salidas del concejo de regidores deben ser acatadas por el alcalde en su calidad de órgano ejecutivo de los ayuntamientos. En tal sentido, frente a la adopción de cualquier norma jurídica, el alcalde municipal, como funcionario ejecutivo de los ayuntamientos, debe dar cumplimiento a las mismas. Y si pretende incumplirlas debe impugnarlas por las vías correspondientes para expulsarlas del ordenamiento jurídico o promover al interior del Concejo Municipal la adopción de medidas que promuevan su anulación y derogación. De ello se desprende la necesidad de contar con normativas jurídicamente sólidas, bien discutidas, entendidas y comprendidas como útiles por la mayoría, y que las reglas lleguen para corresponder realmente a las exigencias del municipio.

La eficacia en la actuación de la administración es uno de los soportes que garantizan la realización de las personas que conforman un Estado y la protección efectiva de sus derechos fundamentales y la “Administración local” está conformada por los concejos de regidores, como órgano supremo que establece las normativas, reglamentaciones y fiscalización, y de un órgano ejecutivo, encargado de implementar esas normativas y reglamentaciones denominada alcaldía, por lo que el comportamiento optimo de ambos es lo que ofrece posibilidades de buena administración.

Ojala contar con una gestión a largo plazo de un proyecto de ciudad arbolada construida a partir de cinco aspectos indisociables como son el paisaje urbano, la economía, la técnica, la reglamentación y la comunicación, tal y como lo exigen los tiempos.